¿Cómo ve Dios la homosexualidad?
No son pocas las personas —entre ellas algunos religiosos— que le quitan importancia a la homosexualidad. Pero la Biblia no es ambigua. Señala que Jehová Dios creó al hombre y a la mujer, y que los hizo para que dieran satisfacción a sus deseos dentro del matrimonio
(Génesis 1:27, 28; 2:24).Levítico 18:22; Proverbios 5:18, 19)
Cabe señalar que la fornicación, un pecado que condena la Biblia, incluye tanto relaciones homosexuales como heterosexuales (Gálatas 5:19-21)
Lógicamente, las Santas Escrituras condenan las prácticas homosexuales (Romanos 1:26, 27).
Claro, muchos dirán que este libro está anticuado. Por ejemplo, Carol, de 14 años, asegura:
“Algunas de las cosas que dice la Biblia están fuera de lugar en la actualidad”.
Pero ¿por qué se apresura la gente a afirmar algo así? A menudo lo hacen porque las pautas bíblicas chocan con las suyas. Rechazan la Palabra de Dios porque enseña algo distinto de lo que quieren creer. Ahora bien, esa es una actitud prejuiciada y poco abierta que la Biblia nos anima a evitar.
De hecho, Jehová Dios nos invita en su Palabra a tener presente que sus mandamientos son para nuestro propio beneficio (Isaías 48:17, 18).
¿Habrá razones para creerlo? Piénsalo: ¿hay alguien que conozca mejor que él cómo estamos hechos?
No son pocas las personas —entre ellas algunos religiosos— que le quitan importancia a la homosexualidad. Pero la Biblia no es ambigua. Señala que Jehová Dios creó al hombre y a la mujer, y que los hizo para que dieran satisfacción a sus deseos dentro del matrimonio
(Génesis 1:27, 28; 2:24).Levítico 18:22; Proverbios 5:18, 19)
Cabe señalar que la fornicación, un pecado que condena la Biblia, incluye tanto relaciones homosexuales como heterosexuales (Gálatas 5:19-21)
Lógicamente, las Santas Escrituras condenan las prácticas homosexuales (Romanos 1:26, 27).
Claro, muchos dirán que este libro está anticuado. Por ejemplo, Carol, de 14 años, asegura:
“Algunas de las cosas que dice la Biblia están fuera de lugar en la actualidad”.
Pero ¿por qué se apresura la gente a afirmar algo así? A menudo lo hacen porque las pautas bíblicas chocan con las suyas. Rechazan la Palabra de Dios porque enseña algo distinto de lo que quieren creer. Ahora bien, esa es una actitud prejuiciada y poco abierta que la Biblia nos anima a evitar.
De hecho, Jehová Dios nos invita en su Palabra a tener presente que sus mandamientos son para nuestro propio beneficio (Isaías 48:17, 18).
¿Habrá razones para creerlo? Piénsalo: ¿hay alguien que conozca mejor que él cómo estamos hechos?






